El fin de semana ha sido intenso pero muy interesante. En nuestro afán de conocer proyectos y salir a la colina, como os dije Cris y yo nos pusimos en contacto con unas monjas españolas de la congregación de Santa Ana. Nos plantamos en Kivumu (Noroeste de Ruanda, junto a Gisenyi y el lago Kivu) el sábado por la mañana, y nos acogieron como en casa 5 hermanas (dos españolas y tres ruandesas).
Por cierto, para quien diga que no funciona
Bueno, dejando a un lado detalles accesorios sin fuste; pudimos conocer todo lo que gestionan: el centro de salud, las actividades con niños y la escuela de costura/labores en general para mujeres sin posibilidad de estudiar. Los niños se reunieron para bailarnos y cantarnos, y una vez más fue muy emocionante (además las danzas de esta zona del país son mucho menos gayers que las de otras, con un tambor muy fuerte y movimientos más enérgicos):
http://www.youtube.com/watch?v=EMDYdL8Vp_Y
También paseamos entre los kilómetros y kilómetros de campos de té; creo que esta es una de las regiones más bonicas de Ruanda:
Por supuesto, el domingo a misa (a las 8, una miaja más tarde que con aquellas de Kayenzi); donde hacía un caloruzo insoportable y apenas se podía respirar, porque estábamos apretujados cientos y cientos de personas.
Entretanto, nos contaron muchas historias vividas… cosas de película. Cómo escaparon del genocidio, cómo en el 98 secuestraron a dos hermanas, cómo en ese mismo año murieron otras dos porque explotó una mina en su camino… En fin, testimonios impresionantes. Ahora las cosas están tranquilas, dicen ellas. Pero nunca se sabe hasta cuándo durará…
Y ahora, permitidme que aproveche el blog para hacer un poco de propaganda…
… de los apadrinamientos de niños. Lo sé, hay un montón de organizaciones que llevan a cabo este tipo de actividad de “apadrinar a un niño del tercer mundo”. Pero yo sólo os digo que llega. De verdad que al menos aquí llega, y hace mucho bien. No voy a entrar en el debate de si la cooperación internacional es conveniente o no; que si cuál es la mejor manera de llevarla a cabo, asistencialismo, y demás patatas cocidas. Sólo digo que si estáis interesados en hacer algo así, son 125 euros al año (una cena de 10,5 euros al mes, ¿qué supone eso?); de los cuales os garantizo que al terreno llegan 123. Y consiguen que niños como éste, “Poco”, puedan ir a
Aquí en Kivumu hay casi 100 niños apadrinados, todos llevados por Santa Ana a través de
Y dejo de remover conciencias por hoy…
Un abrazo,
5 comentarios:
Campos de té? traéme un poco de té ruandés y te querré para siempre!!!!! y lo del apadrinamiento....qué bonicos...Abrazos, Marina.
Marie Païx, se te ha escapao un hiperlink muy grande ahí arriba. Ya te quedará poco, ¿no?
Saludos,
Luis
No entiendo qué pasa! Por aquí no nos sale ningún hiperlink, pero ya me lo advirtió mi hermano!!
Por cierto, un abrazo pa mis comentadores más constantes!!
He intentado cambiarlo, anyway...
se ha solucionado ya?
No, se ve que se ha pegado con el link del vídeo de youtube :(
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