miércoles 18 de marzo de 2009

Una señora loca y tres palomos

Las altas cotas de surrealismo alcanzadas ayer no pueden expresarse por escrito.

Ponga lo que ponga, nunca estará a la altura de la situación vivida…


Resulta que hace tiempo uno de los gallegos tuvo la oportunidad de conocer a una mujer muy peculiar. Él trabajaba encima de su grúa cuando la susodicha señora bajó de un coche y se puso a chillarle en castellano. Pues resulta que se trataba de una mujer ruandesa que vivía en ALBACETE!! (Sísí, como lo leéis, cuando menos inquietante!). Cuando el gallego me informó de tal suceso, le pedí que me pusiera en contacto con ella de alguna forma. Meses después (como siempre en Ruanda las cosas van lentas), uno de sus empleados de la obra consiguió el teléfono.

Obviamente, el asunto pintaba fino desde el principio, pero me hacía ilusión conocer a una ruandesa-albaceteña. Me aventuré a llamar a la señora, y tras la primera conversación ya pude constatar que estaba ida de la chola completamente. Pero loca perdía. Aún así, no podía presagiar el fascinante encuentro que mantuvimos anoche en su casa con ella Cristina, el gallego y yo:





Esta señora se llama Jeni, se fue a España con su marido belga y sus tres hijos durante el genocidio; dice ser una “artista”, y vive en Villarrobledo (atieeeeende), pero ahora está en Ruanda porque está acabando de construirse una casa.


Total, que allí nos tuvo 2 horas, obligándonos a beber cerveza y a oír continuamente las mismas frases una y otra vez. Las consignas más repetidas (voceando) eran, entre otras:

- Cariño, porque yo soy viuda, ¿no sabes?

- Llevo 1 año luchando para construir esta casa. ¡Estoy harta de esta casa!

- España es mi país. ¡Quiero volver a mi país!

- Cállate!!

- No me gusta Villarrobledo, ¡pero cuando me muera que me entierren en España!

- Mis hijos hablan 5 idiomas. Pero kinyarwanda no.

Etc.


Entretanto, no paraba de darnos abrazos a Cristina y a mí (con lo que me gusta el contacto físico, qué ilusión!, y besos al gallego. Y nos enseñó 20 veces la casa (enorme, por cierto).

Una escena pa haberla grabao.


Bueno, los días siguen pasando y más trabajo acumulado. Pero este finde no cabe el descanso; Cris y yo nos vamos a conocer el proyecto de unas monjas cerca de Gisenyi, donde tienen un centro de maternidad. Tenemos muchas ganas, así que espero que África no nos ponga demasiados obstáculos.


Y os dejo con una última foto sin fuste. Esto que paecen los leones del Congreso son unas estatuas que hay en la puerta del supermercao; superando los límites de lo hortera… siempre.

Un abrazo,


2 comentarios:

Marina dijo...

No te había comentado nada? Leí este post en su debido tiempo, pero debe ser que no estaba inspirada en ese momento. Básicamente pasaba por aquí a ver si había algo nuevo y he visto 0 comentarios y eso no mola cuando uno tiene un blog!!!!! Jaja, sólo eso, más noticias via mail. Aprovecha los últimos días. Un beso, Marina. Ah! como buena manchega debes saber que se ha estrenado la última peli de Almodóvar, de seguro tu director de cine preferido.

Lars dijo...

Pues si que son horteras los leones. Lo de la ruandesa albaceteña demuestra que el surrealismo no tiene límites... es tu alter ego!!

P.D. Como palabra de verificación me ha salido "costra". Eso a su vez también es surrealista.