Tras casi no haber dormido entre el caloruzo de la habitación y el ruido del tráfico, salimos a ver qué nos deparaba Kampala. Tocó el día de disfrazarse pa tó. Primero fuimos a ver
Acto seguido visitamos la catedral, que tampoco es que sea nada del otro mundo, pero al menos no parece una nave industrial como la de Kigali. Entretanto por la calle no te puedes parar, porque se te acercan siempre 3 ó 4 para intentar ayudarte a llegar a los sitios, ya sea explicándotelo u ofreciéndote su moto (hubo un momento en que casi pegan a uno y tó por intentar “colarse” para llevarnos).
La siguiente parada fue el mercado de artesanía, donde nos pusimos a comprar como poseídas hasta la hora de comer en un buffet ugandés (en esto sí se parece a Ruanda). Los productos en Uganda son en general mucho más baratos que en Ruanda, y el comercio callejero ambulante está muy extendido. Desde palillos para los dientes hasta una Biblia o un diccionario de swahili, lo que quieras lo encuentras en la misma acera.
La sesión vespertina consistió en ver las tumbas de Kasubi, donde están enterrados 4 reyes ugandeses. Gracias a nuestras artes negociatorias y a sacar la carta de
Estas tumbas están declaradas patrimonio de la humanidad por
Después, a seguir dando vueltas y disfrutar de Kampala, a cenar en un tailandés y a tomar algo en un irlandés (vivan las múltiples nacionalidades). Lo pasamos muuuuuuy bien.
Al día siguiente tocaba coger un ATRACO (no me acuerdo cómo les llaman en Uganda) para iniciar la marcha hacia un pueblo-ciudad llamado Jinja, a dos horas de Kampala. No os creáis que fue tarea fácil encontrar el susodicho minibús…
Y diréis: ¿qué se nos ha perdío allí? Pues el lugar nos reclamaba por varias razones:
- En Jinja nace el río Nilo.
- Desde Jinja se ve también el Lago Victoria.
- Jinja es la “capital de la aventura” de África del Este; y hasta ahí puedo decir por ahora…
3 comentarios:
Felicidades por tu cumple!!!
Gracias Anto P.!!!
Nenica, que soy AntoG.
Publicar un comentario en la entrada