miércoles 4 de marzo de 2009

Welcome to Uganda (II Parte)

Tras casi no haber dormido entre el caloruzo de la habitación y el ruido del tráfico, salimos a ver qué nos deparaba Kampala. Tocó el día de disfrazarse pa tó. Primero fuimos a ver la Mezquita Nacional de Gadaffi que acaban de terminar de construir… muy chula. Pero claro, para entrar a la mezquita no se puede ir vestida de cualquier forma: tocó ponerse pañuelo para cubrirse hasta los pies y pañuelo para cubrirse la cabeza! Mariam tiene estilo y esas cosas porque está acostumbrada; pero Cristina y yo parecíamos Doña Rogelia:




Acto seguido visitamos la catedral, que tampoco es que sea nada del otro mundo, pero al menos no parece una nave industrial como la de Kigali. Entretanto por la calle no te puedes parar, porque se te acercan siempre 3 ó 4 para intentar ayudarte a llegar a los sitios, ya sea explicándotelo u ofreciéndote su moto (hubo un momento en que casi pegan a uno y tó por intentar “colarse” para llevarnos).




La siguiente parada fue el mercado de artesanía, donde nos pusimos a comprar como poseídas hasta la hora de comer en un buffet ugandés (en esto sí se parece a Ruanda). Los productos en Uganda son en general mucho más baratos que en Ruanda, y el comercio callejero ambulante está muy extendido. Desde palillos para los dientes hasta una Biblia o un diccionario de swahili, lo que quieras lo encuentras en la misma acera.




La sesión vespertina consistió en ver las tumbas de Kasubi, donde están enterrados 4 reyes ugandeses. Gracias a nuestras artes negociatorias y a sacar la carta de la ONU y tós los carnets que se nos ocurrían (Cristina sacó hasta el de la Seguridad Social de Aragón), conseguimos la entrada a mitad de precio, aunque el tío casi nos mata por cansinas. Otra vez a ponernos telas porque la tradición prohíbe que las mujeres entren con pantalón… pero esta vez íbamos algo más bonicas.





Estas tumbas están declaradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO, pero nos parecieron un poco decepcionantes por dentro, y lo que nos contó el guía dejó bastante que desear. Luego además hay una historia rara de que parte de ese “edificio” está cerrado al público porque las mujeres descendientes de esos reyes se turnan cada 30 días para vivir allí. No entendimos ná sobre esto (no es un palacio sino una CABAÑA), pero bien.

Después, a seguir dando vueltas y disfrutar de Kampala, a cenar en un tailandés y a tomar algo en un irlandés (vivan las múltiples nacionalidades). Lo pasamos muuuuuuy bien.

Al día siguiente tocaba coger un ATRACO (no me acuerdo cómo les llaman en Uganda) para iniciar la marcha hacia un pueblo-ciudad llamado Jinja, a dos horas de Kampala. No os creáis que fue tarea fácil encontrar el susodicho minibús…




Y diréis: ¿qué se nos ha perdío allí? Pues el lugar nos reclamaba por varias razones:

- En Jinja nace el río Nilo.

- Desde Jinja se ve también el Lago Victoria.

- Jinja es la “capital de la aventura” de África del Este; y hasta ahí puedo decir por ahora…


3 comentarios:

Antonio dijo...

Felicidades por tu cumple!!!

Maria Paz dijo...

Gracias Anto P.!!!

Antonio dijo...

Nenica, que soy AntoG.