En fin, poco me queda para dejar atrás Ruanda. La casa está triste, casi vacía. Sólo quedamos Cristina y yo empaquetando todo y haciendo el amago de limpiar. Y encima estamos saliendo locas, porque... ¡¡NO NOS CABEN MÁS COSAS EN LA MALETA!! Ella tiene un problema de peso, y yo de espacio; así que nos estamos dedicando a repartir sábanas, ropa, y objetos absurdos entre los guardas. Cada rato salimos a la puerta y lo mismo les damos una parrilla, que unos cascos, que un ambientador. Nos ven asomar y ya se frotan las manos. Y como cada persona que ha pasao por casa se ha dejado una toalla (sí, no me preguntéis por qué), teníamos como 13 que hemos llevado al Centro Médico Social.
Todo es una locura, los bultos y las despedidas nos están matando; y eso que todavía nos queda la del orfanato esta tarde...
Y encima de todo, esta es la semana de duelo por la conmemoración del genocidio, con lo que el ambiente general no está en su mejor momento.
Hubo de tó. Pero por no detenerme con detalles (aunque bien que me gustaría explayarme en anécdotas), me voy a dedicar a poner fotos, más que nada.
1. Hubo animalicos de todo tipo.
Vimos los gorilas. O mejor dicho, casi que bajaron ellos a vernos. A base de desearlo mi prima y yo, con andar una escasa hora y cuarto ya estaban allí, esperándonos entre el bambú!! NO MÁS TRAGEDIAS VOLCÁNICAS EN MI VIDA, BIEEEEEEN!! (Pese a la desilusión de mi hermana, que por razones que no alcanzo a comprender hubiera preferido andar durante 4 horas por el barro).
También hicimos un mini-safari (un poco ful porque tenías que ir persiguiendo a los 4 animales que había, pero los paisajes y tal muy chulos), y vimos jirafas, hipopótamos, impalas, monicos diversos, cebras (tras buscarlas durante una hora y media)...
3. Hubo inmersión total en la Ruanda profunda. Que no se diga que viajar con una mzungu cuasi-autóctona como yo no tiene ventajas; porque así tuve oportunidad de enseñarles la "otra Ruanda" difícilmente accesible a los turistas:
5. Hubo contacto con la temática del genocidio, gracias a la visita de dos memoriales y el contacto con unas psiquiatras mexicanas que trabajan en Ruanda.
6. Hubo, por supuesto, momentos de esparcimiento. Por ejemplo, llevaron a cabo el expolio de la cooperativa de artesanía, donde ya me han comentao que están haciéndoles una estatua conmemorativa en la puerta.
También pudimos asistir juntas a nuestro "cockteil" de despedida del trabajo, aguantando el tirón de los innumerables discursos cansinos y sin fuste de nuestros jefes.
Y poco más. Me temo que pronto el blog tendrá que ser clausurado... Pero merecerá un buen post de despedida.
Un abrazo,
2 comentarios:
qué guayyyy! prepárate para el shock de la vuelta. Yo espero tu visita en Madrid, y si quieres vamos a Lavapiés, así más cerca de África (y del Magreb, y de Bangladesh, y de China, y de América Latina.....)Disfruta tus últimos días. Besos, Marina.
Muyaaaia!!!Que no, que no..que este blog no tiene x que morir...que no quede una anécdota por narrar ni un comentario por publicar!!
Esto es como el tratamiento de la malaria y la profilaxis post-exposición, un par de entradas a la semana para que la morriña no te consuma!!
En fin, nos vemos a la vuelta...si es que te dejan subir al vión cargadita de baules.
Saludos, Anto P.
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